Entrevistamos a Jean Louis Iratzoki para que nos explique de primera mano el trabajo realizado en torno al lanzamiento de nuestra nueva área de mobiliario urbano. Junto a él hemos desarrollado cinco nuevas colecciones que llevan el acero inoxidable como ADN, con productos aplicables tanto a espacios públicos como privados. Charlamos brevemente con él para que nos introduzca en este nuevo universo y, de paso, repasar nuestra larga trayectoria colaborativa.
¿Qué tiene de especial para vosotros la colaboración entre Didheya y Studio Iratzoki?
Para nosotros resulta especialmente interesante porque es una relación que va más allá de “crear objetos”. Es, ante todo, una colaboración estrecha con la marca, en torno a sus valores y a su proyección hacia el futuro.
No es la primera vez que trabajamos juntos, ¿verdad?
No. Nuestra primera colaboración fue hace muchos años, varias décadas de hecho. Trabajamos en el desarrollo de una colección de accesorios para el baño, por supuesto en acero inoxidable. Hace algunos años volvimos a colaborar en el diseño de varias colecciones para el área de herrajes de arquitectura (tiradores para puertas correderas y pomos para muebles). Y ahora, tras varios años de desarrollo, empezamos esta nueva etapa lanzando cinco colecciones de mobiliario urbano.
¿Cómo describirías la trayectoria de la marca?
Didheya inició su actividad en la década de los noventa desarrollando productos en el ámbito de los herrajes de arquitectura y los accesorios en acero inoxidable para el hábitat. Más adelante, y debido a varias crisis en los mercados, la marca tuvo la capacidad de abrirse a otros sectores completamente diferentes: el transporte público y la industria, desarrollando productos en acero inoxidable especialmente para metros, trenes y autobuses. Así, la fábrica ha adquirido un verdadero saber hacer en torno al material aplicado a diferentes escalas, controlando todas las fases: desde el diseño y el desarrollo hasta el corte, el curvado, el mecanizado, la soldadura y la distribución. Y ahora empezamos una nueva etapa, extendiendo ese conocimiento a un nuevo territorio: el mobiliario urbano en acero inoxidable.
¿Cómo habéis enfocado vuestro trabajo en este proyecto?
Lo hemos articulado en torno al material, proyectándolo tanto para espacios públicos como privados. Hemos buscado crear productos duraderos, especialmente resistentes y fáciles de mantener. Algunas colecciones combinan el acero con otros materiales como la madera maciza, el hormigón o la piedra, producidos también por empresas cercanas a Didheya, en el País Vasco. Y hemos trabajado en torno a distintas actividades dentro de los espacios públicos, cuidando la forma, por supuesto, pero también la función y la experiencia de los usuarios.
¿Y qué colecciones habéis creado?
Hemos desarrollado cinco colecciones, cada una con un carácter propio, pero todas unidas por el acero inoxidable como hilo conductor. Hanka son bancos de tubo cortado y curvado, de líneas limpias y proporciones robustas, que encarnan muy bien el saber hacer técnico de Didheya. Hodi es un sistema modular que permite configuraciones rectas o curvas, con o sin respaldo, e incluso intercalar pequeñas mesas para multiplicar sus usos. Aroa busca aportar verdadero confort al espacio público, con piezas que van del sillón individual al banco colectivo, definidas por su ligereza visual. Ingude es una reinterpretación de los bancos tradicionales que combina acero inoxidable y madera de pino impregnada en aceite de linaza, pensada para integrarse tanto en lo urbano como en lo natural. Y Luze, la más versátil de las colecciones, combina el acero inoxidable con el hormigón o la piedra local, y permite a los arquitectos organizar y distribuir espacios fácilmente con muy pocos elementos.
Hay un hilo que conecta los orígenes de Didheya con este nuevo proyecto. ¿Cómo lo veis?
Sí, y es algo que nos parece importante subrayar. Didheya nació en el País Vasco en 1994, de una sólida tradición metalúrgica, y ese origen sigue siendo el eje de todo lo que hacemos. Trabajar con empresas cercanas, con piedra local o madera de la zona, no es solo una decisión práctica: es una manera de entender el diseño. Los objetos ganan sentido cuando están conectados con el lugar donde nacen y con las manos que los hacen. En cierto modo, esta nueva etapa de mobiliario urbano es una forma de llevar esa herencia más lejos, sin perder de vista de dónde venimos.
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